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10 abril 2010

Nunca se sabe



Nunca se sabe,
cuando puede cambiar la suerte
en un juego de azar,
al principio de la partida, todo estaba en el aire,
las mismas posibilidades para todos,
era necesario apostar y lo hice.
"Mi cabeza"
me dejé guiar por una extaña intuición,
daba por perdida esta partida antes de comenzar.
Conforme la partida iba a avanzando,
empezaron a retirarse jugadores,
y poco a poco la suerte me sonreía,
no fue fácil, emoción hasta el último momento.

Tenía el triuno en mis manos,
pero que ocurriría,
ganaría la partida y perdería mi cabeza.
No era posible cambiar mi apuesta,
ni soy partidaria de hacer trampas,
así que acepté deportivamente y sí,
con mucho gusto perdí mi cabeza,
todo fuera por saborear la victoria.

 

* * *